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2020: el verdadero año de las mujeres

Hace 100 años las mujeres consiguieron el derecho al voto en Estados Unidos. Susan B. Anthony, la pionera del sufragio femenino, recibió en agosto el indulto póstumo del presidente Donald Trump justo cuando se celebra este centenario de la décimonovena enmienda. En un año electoral todo gesto hacia las mujeres es relevante. Anthony, que había cometido el delito de votar en Nueva York en 1872, cuando era ilegal, murió 14 años antes de que se aprobara el sufragio femenino.

«Nunca fue perdonada. ¿Por qué llevó tanto tiempo?», se preguntó Trump al anunciar el indulto. «Las mujeres dominan Estados Unidos, creo que podemos decir eso con mucha fuerza», añadió.

Trump sabe que el voto de las mujeres puede inclinar la balanza a su favor o en su contra en las presidenciales. También en el Senado las mujeres tienen en sus papeletas la posibilidad de que los demócratas recuperen la mayoría. Y el Senado es la Cámara que ha de confirmar a la recién nominada juez Amy Coney Barrett al Tribunal Supremo. Barrett sustituiría a la emblemática juez Ruth Bader Ginsburg, recientemente fallecida.

Cuando Trump fue elegido las mujeres salieron a las calles en marchas multitudinarias en su contra. Fue hace cuatro años y movilizaciones anti Trump las ha habido de todos los colores. Pero él sigue fijando la agenda.

Hace dos años, en las llamadas midterms (elecciones de mitad de mandato) fueron elegidas un total de 127 mujeres, 102 en la Cámara de Representantes y 25 en el Senado. Aún es menos del 25% del total de los miembros del Congreso.

«Las mujeres son la clave este año. Desde 1992 se dice este es el año de las mujeres: en esa fecha pasaron de dos a seis senadoras (de 100). Ese año accedieron dos decenas de mujeres. A partir de entonces todas las elecciones son el año de las mujeres. Pero ahora sí que es posible que se de un realineamiento de género. Por primera vez las mujeres podrían votar mayoritariamente a un partido determinado», explica Ana Polo Alonso, consultora política especializada en comunicación institucional.

Por primera vez las mujeres es posible que voten en bloque, como lo hacían los obreros»

ana polo alonso

«Las mujeres de minorías votaban demócratas. La blancas sin formación universitaria siempre votaban a los republicanos. En 2016 votaron a Donald Trump. Pero estas mujeres blancas sin estudios universitarios se están yendo al Partido Demócrata. Por primera vez las mujeres es posible que voten en bloque, como lo hacían los obreros», añade Ana Polo Alonso, fundadora de Courbett Magazine

Este fenómeno se está dando ya en dos estados de los llamados swing states: Wisconsin, donde ganó Trump pero ahora puede perder, y en Minnesota, que se decantó hacia los demócratas por pocos votos hace cuatro años.

Según Ana Polo Alonso, quien ultima un libro sobre Jackie Kennedy, el Partido Demócrata ha llevado la bandera del feminismo en esta campaña, que está teniendo un perfil muy bajo. Recuerda Polo Alonso cómo los republicanos fueron los primeros en nombrar a una mujer en el Supremo.

Sobre las primeras damas, Polo Alonso «las primeras damas deberían tener un papel importante. Eleanor Roosevelt era copresidente. Michelle Obama se convirtió en un icono cultural. Todo el mundo esperaba que Jackie Kennedy fuese una Eleanor Roosevelt, pero ella decidió romper todos los moldes y creó una nueva imagen como primera dama que todas las siguientes han intentado copiar». Entre ellas, Melania Trump.

Mayor participación femenina

A su vez, en un momento en que la movilización de los votantes va a ser determinante también es significativo destacar cómo las mujeres se inclinan más a acudir a las urnas (que en EEUU requiere registro previo) que los hombres).

«En Estados Unidos históricamente han votado más las mujeres que los hombres. En 2016, el voto femenino se situó cuatro puntos por encima. Es una tendencia que se repite en todos los grupos (blancas, afroamericanas y latinas)», afirma Alba Hahn, consultora política en Ideograma.

En 2016 a Hillary le perjudicó esa idea feminista de votar a la primera mujer presidenta

alba hahn

Según Alba Hahn, es un error que los partidos conciban a las mujeres como un bloque. «Las mujeres somos diversas en nuestras ideas. Hay campañas que cometen el error de no segmentar bien los mensajes por apelar solo al género y no a la realidad socioeconómica, por ejemplo. En 2016 a Hillary le perjudicó esa idea feminista de votar a la primera mujer presidenta, sin hablar sobre temas que preocupaban a las mujeres blancas de los suburbios». 

Una mujer en el cartel demócrata

En este extraño 2020 hay una candidata a la vicepresidencia por el Partido Demócrata, Kamala Harris, hija de india y jamaicano. Kamala Harris se enfrenta esta noche, madrugada en España, al vicepresidente, Mike Pence, en el único debate que van a celebrar los compañeros de tándem electoral de Donald Trump y Joe Biden.

No es la primera vez que hay una candidata a la vicepresidencia. Ya lo intentó Geraldine Ferraro en 1984 como compañera de cartel con el demócrata Walter Mondale, y en 2008 la republicana Sarah Palin con el fallecido senador John McCain.

La primera mujer que aspiró a la Casa Blanca fue la sufragista Victoria Woodhull en 1872, pero no tenía ninguna posibilidad, ni la edad mínima requerida, 35 años por unos meses. En 2016 optó a l Presidencia la ex primera dama y ex secretaria de Estado Hillary Clinton y perdió frente a Donald Trump, si bien logró casi tres millones de votos populares más que el actual presidente. Al aceptar su derrota, Hillary Clinton aseguró que otras mujeres llegarían después que romperían el techo de cristal.

En este 2020 la peculiaridad es que los vicepresidentes adquieren especial relevancia porque los primeros espadas son septuagenarios. Donald Trump, que se recupera en la Casa Blanca del coronavirus, cumplió 74 años el pasado 14 de junio. Joe Biden, si ganara el 3 de noviembre, juraría el cargo en enero con 78 años. De hecho, ha insinuado que no aspiraría a un segundo mandato.

El verdadero primer debate

Si así fuera, Kamala Harris podría ser la primera presidenta de Estados Unidos. «Tiene mucho potencial de movilizar a las bases demócratas. Ahora los electores saben que el vicepresidente puede ser presidente. Kamila Harris va a ganar muchos puntos en el debate. Ha demostrado que es muy buena oradora. Tiene un estilo más cercano y más juvenil», afirma Alba Hahn.

Después del primer combate entre Donald Trump y Joe Biden, que se enzarzaron en una pelea callejera frustrante para cualquier elector, hay expectación en los medios sobre este segundo debate, el único entre los números dos. «Asistimos a una situación curiosa porque serán los aspirantes a vicepresidentes quienes situarán las propuestas políticas. Kamila apelará a su experiencia personal para apelar al voto afroamericano, y a las minorías», apunta Hahn.

El reto de Kamala Harris esta noche será que el debate sea un debate, que las bases demócratas se movilicen y que algunos republicanos, sobre todo republicanas, hartas de Trump, se decanten por los demócratas y pasen a la acción, es decir, voten. Como lo hizo Susan B. Anthony, aunque sabía que sería castigada. Ahora el castigo dura cuatro largos años.