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Biden aventaja a Trump en las encuestas pero el presidente no tira la toalla

Biden aventaja a Trump en las encuestas pero el presidente no tira la toalla

Joe Biden será previsiblemente el vencedor del proceso electoral en Estados Unidos que culmina el 3 de noviembre. Es lo que indican las encuestas y previsiones como la que realiza The Economist, que le da nueve de diez posibilidades de éxito. A 24 de octubre vaticina que el ex vicepresidente demócrata logrará 340 votos electorales y el presidente Trump será desbancado por 198.

Solo cuatro presidentes de EEUU no han logrado ser reelegidos en los últimos 100 años: Herbert C Hoover, en 1932; Gerald Ford, en 1976; Jimmy Carter, en 1980; y George HW Bush en 1992.

Por tanto, juega a favor de Trump competir como presidente en ejercicio. Además, el recuerdo de la noche del 9 de noviembre, cuando ante la sorpresa incluso del propio candidato republicano, se impuso ante la ex secretaria de Estado Hillary Clinton aconseja prudencia, máxima prudencia.

Quedan diez días y en este desconcertante año 2020 ya nada puede sorprendernos. O sí. Según RealClear Politics, la media de encuestas del voto nacional da una ventaja de 8,1 puntos a Joe Biden, que tendría un 50,8% de apoyos frente a 42,7% del presidente Trump.

Sin embargo, sabemos que un candidato puede ganar en votos populares, como les pasó a Hillary Clinton en 2016 y a Al Gore en 2000, y perder en votos electorales. Hillary Clinton ganó por 2,9 millones de votos a Trump, que se impuso en votos electorales por 304 a 227. Más agónica fue la derrota de Al Gore que perdió Florida, que cuenta con 29 votos electorales, in extremis por 537 papeletas.

Lo realmente relevante es qué panorama dibujan las encuestas en los estados bisagra (swing states), esos estados que unas veces optan por un candidato republicano y otras por uno demócrata. Contra pronóstico, hace cuatro años, Trump se impuso en todos aquellos estados bisagra que necesitaba para ganar la Presidencia, en algunos por porcentajes muy reducidos. En Michigan, Wisconsin y Pensilvania ganó a Clinton por menos de un 1% de los votos, y fueron decisivos para la victoria.

Según las encuestas de RealClear Politics, Joe Biden se impondrá en Florida, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona y Carolina del Norte. La mayor ventaja la tendría en Michigan (casi ocho puntos) y la menor en Florida, Pensilvania y Carolina del Norte (1,5 puntos). Los sondeos de Political Polls también confirman la clara ventaja de Biden.

Donald Trump tiene una ligera ventaja de medio punto en Ohio y algún sondeo le da como ganador en Arizona y Carolina del Norte, entre los estados bisagra. En conclusión: si las encuestas aciertan esta vez, a día de hoy, Trump será un presidente de un solo mandato.

Trump está lejos de tirar la toalla y va a intensificar el ritmo de su campaña en los diez días que quedan hasta el Electoral Day, el 3 de noviembre. Este sábado, tras votar en Florida, un estado con 29 votos electorales y un electorado con gran presencia latina, se ha desplazado en el Air Force One a Carolina del Norte, Ohio y Wisconsin, estados que aspira a mantener para quedarse en la Casa Blanca.

El presidente ha votado este sábado de forma anticipada, cerca de su mansión en Mar-a-Lago, y donde se dirigió a sus seguidores por primera vez fuera de la Casa Blanca tras recuperarse del coronavirus. «He votado por un tipo llamado Trump», ha bromeado tras depositar su voto en una biblioteca de West Palm Beach, al tiempo que ponía en cuestión, una vez más, el voto por correo.

Más de 56 millones de estadounidenses ya han votado de forma anticipada, según el US Election Project del profesor Michael McDonald, de la Universidad de Florida. Los votantes jóvenes, con edades comprendidas entre 18 y 29 años, están volcándose en las urnas en los estados bisagra. Por ejemplo, en Florida lo hicieron más de 44.000 hace cuatro años. Ahora ya lo han hecho cerca de 260.000.

Si sigue la tendencia, la participación superará el 62%, un hecho que en teoría favorece al candidato demócrata. Muchos votantes demócratas se quedaron en sus casas en 2016 porque Hillary Clinton no les convencía y daban por hecho que ganaría.

Sin embargo, es cierto, como apunta The New York Times, que los republicanos han tenido éxito previamente al animar a votar a blancos de clase trabajadora que antes no se registraban en estados como Florida y Pensilvania.

Fue clave en 2016 y ahora tratan de que sigan confiando en el presidente para un nuevo mandato. Especialmente sensibles son las mujeres blancas de los suburbios, madres de familia, preocupadas por la gestión de la pandemia y sus consecuencias en su entorno.

¿Puede ganar Trump?

Dos semanas antes del 8-N en 2016, Clinton aventajaba a Trump por 6,1 puntos en las encuestas nacionales. Si algo demostró 2016 es lo irrelevante que puede llegar a ser el voto popular: lo importante no es por cuánto ganas sino dónde ganas. Trump lo sabía hace cuatro años y ahora también. Por eso va a apurar hasta el final con actos en aquellos lugares donde tiene más posibilidades de arañar votos.

En Seis historias que explican la victoria de Donald Trump, Xavier Peytibi alude al efecto Bradley (por el demócrata Tom Bradley que perdió contra pronóstico las elecciones a gobernador de California en 1982) para explicar la inesperada victoria de Hillary Clinton.

«El efecto Bradley nos habla de la posibilidad de que las encuestas sean inexactas, de la mucha importancia que tiene el fenómeno de la conveniencia social y racial, de lo políticamente correcto», escribe Peytibi. En las últimas semanas de 2016 los indecisos eran el 17%, mientras que cuatro años antes apenas llegaban al 3%.

Todo indica que 2020, en este sentido, se parece más a 2012 que a 2016. Los votantes lo tienen mucho más claro: menos del 5% aún no habría decidido a quién apoyar. «Eso reduce el potencial de que la balanza se incline hacia un candidato al final», afirma en Global News David Wasserman, redactor jefe de política de Cook Political Report.

Trump también está intentado mantener a los votantes latinos: necesita uno de cada tres votos de esta minoría (32 millones ya en el censo) para ganar. A pesar de su política de inmigración, aún conserva un apoyo de más del 25%.

Para ganar Trump necesitaría Pensilvania, Michigan, Wisconsin y Florida. Pero, sobre todo, tiene que lograr los 29 votos electorales de Florida. Las encuestas vaticinan una ventaja de 1,5 puntos, si bien un par de ellas da la victoria en Florida a Trump. Si Biden logra el llamado Sun State, y no hay sorpresas en el resto, será el próximo presidente el 20 de enero de 2021.

Pero aún quedan mucha carrera por delante. En el último debate Trump dio un giro de 180 grados con respecto a su primer vis a vis. El Trump marrullero dio paso a un Trump moderado que atacaba a su contrincante donde más le duele: «¿Por qué no has hecho nada de lo que ahora propones antes: has sido vicepresidente ocho años?» O bien: «Estoy aquí gracias a ti y a Obama». Ese ese Trump y no el tuitero-en-jefe el que aún tiene opciones de volver a sorprender el 3-N. Siempre hay una posibilidad de sacar un seis doble a los dados. Trump ya lo demostró.