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Daniel Tibi: Falta determinar a los autores de la detención arbitraria y de las torturas… | Política | Noticias

Daniel Tibi: Falta determinar a los autores de la detención arbitraria y de las torturas… | Política | Noticias



El francés Daniel Tibi llegó a Ecuador en 1988, la Policía lo detuvo por dos años y medio sin orden de prisión y acusándolo de un delito que no cometió, el 27 de septiembre de 1995. Fue incomunicado y torturado. A hora, 23 años después, regresó a Ecuador para cumplir diligencias judiciales.

El caso está en indagación previa; parte de una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que señaló al Estado como responsable de tortura, un crimen de lesa humanidad que no prescribe.

¿Cuál fue el motivo de la detención?
Dijeron que era parte de una red de narcotráfico. Me detuvieron en la calle (Quito) sin orden de ningún juez y con pretexto de control migratorio para que yo me vaya con ellos (a Guayaquil) porque sabían que era negociante de piedras y que tenía permiso para portar arma, pero no la iba a usar si me sentía agredido. Tenía la visa diplomática… Pasé ocho días en el Cuartel Modelo, me hicieron rendir una declaración y querían que reconozca que yo era parte del caso “Camarón”. Como no acepté firmar, me llevaron, con los demás implicados, a la Penitenciaría del Litoral. Me quedé incomunicado más de un mes, durmiendo en el suelo y sin poder tener ayuda de mi embajada ni de nadie.

¿Fue torturado?
Sí, me llevaron a la “Casa Rosada”, que es afuera de la Penitenciaría, donde torturan a la gente para que firme una autoacusación. Por tres ocasiones me quemaron con hierro en las piernas, me golpearon, me ataron las manos atrás de la espalda y me sumergieron en agua helada, al final me pusieron electricidad en los testículos para que firme y, como veían que no iba a firmar, me rompieron la mitad de la cara con un tolete.

¿Por qué se demoró tanto el trámite de su liberación?
Porque la embajada tenía que esperar los plazos legales para que se acabe la indagatoria, pero nunca acabó para mí, ni siquiera empezó. Nunca declaré ante el juez porque estaban esperando que yo le pague para salir. Que pague para todo: para comer, la celda, que mi señora pueda venir a visitarme… El fiscal de aquella época se abstuvo de acusarme, pero yo seguí preso, porque el juez estaba esperando que le pague, tuve una grabación que por mala suerte la entregué a una representante del Observatorio Internacional de Prisión (OIP) y ella se ofreció a ayudarme… en la grabación el juez pedía $ 50.000 a mi señora para soltarme y no resultó nada, desapareció…

¿Por qué demandó internacionalmente?
Por el 2000, hice una queja ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), el Centro de Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y el abogado Oswaldo Ruiz Chiriboga llevaron el caso sin cobrarme nada.

¿Qué resolvió?
La condena del Estado ecuatoriano. Reconocieron la implicación y la responsabilidad del Estado, por mi detención arbitraria, los actos de barbaridad que sufrí, las torturas y la irregularidad del desarrollo del proceso en el que nunca declaré, nunca me acusaron, el expediente pasaba de una mano a otra, yo hacía recurso de amparo de habeas corpus y no resultaba nada.

¿El Estado cumplió con las recomendaciones?
Una parte fue cumplida: la indemnización que recibí de casi $ 300.000 en el 2004, la capacitación de los guías para que tengan una formación adecuada, la publicación de excusa pública del Estado en un periódico francés, tardó mucho, pero lo hicieron. Ahora lo que falta es determinar la responsabilidad de los autores de las torturas, detención ilegal, del juez, del fiscal, el jefe de la Policía, de toda esta gente que todavía no ha sido sancionada.

Hacer justicia después de tantos años, ¿es justicia?
La justicia es justicia aunque tome 10, 20, 50 años. (I)



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