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El Sáhara, la guerra más cercana y más olvidada por España, en diez claves

El Sáhara, la guerra más cercana y más olvidada por España, en diez claves

El David de la geopolítica global es el pueblo saharaui. Condenados a ser apátridas junto a su patria, llevan anclados en los campamentos emplazados en el desierto argelino desde hace cuatro décadas. Son unas 180.000 personas que viven en cinco wilayas o campamentos (Ausserd, Smara, Dajla, El Aaiún y Bojador). Son los nombres de ciudades del Sáhara occidental, un territorio dividido por un muro de más de 2.000 kilómetros. Al oeste del muro, está la zona ocupada por Marruecos. Al este, está la zona controlada por los saharauis.

El Goliat es Marruecos, una potencia regional con aliados relevantes. Tan es así que hace 29 años, bajo supervisión de la ONU, marroquíes y saharauis acordaron la celebración de un referéndum de autodeterminación para elegir entre independencia o integración en Marruecos. La consulta no se ha hecho ni tiene visos de hacerse.

Entre estos dos actores desiguales se ha desencadenado un conflicto en los últimos días, que ha llevado a que el Frente Polisario, el actor de referencia de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), a declarar el fin del alto el fuego, aceptado por las dos partes en 1988 y suscrito por el Consejo de Seguridad por la resolución de 1991.

Es una guerra que se libra a unos 1.500 kilómetros de la costa gaditana, pero que sigue siendo tan lejana como lo ha sido el conflicto en décadas. Está en el olvido de la comunidad internacional, y de España, antigua metrópoli y actual potencia administradora del territorio.

1.¿Qué ha desencadenado las actuales hostilidades?

Varios cientos de civiles saharauis empezaron el bloqueo del tráfico terrestre en el paso fronterizo de El Guerguerat, que conecta el Sáhara Occidental con Mauritania, el 20 de octubre. Denunciaban también las violaciones de derechos humanos y el «saqueo masivo de recursos naturales».

Este paso es vital para Marruecos para hacer llegar mercancías a la vecina Mauritania. El acuerdo militar establece dos áreas restringida de 25 kilómetros al sur y este, y 30 kilómetros al norte y oeste de muro de 2.700 kilómetros.

También hay una denominada franja de amortiguación de 5 kilómetros al sur y este del muro, donde no puede haber movimientos de tropas ni material militar por ambas partes. Marruecos intentó hacer una carretera asfaltada a través de esa zona desmilitarizada en Guerguerat, en marzo de 2001. La ONU se opuso, pero Marruecos siguió adelante con lo que los saharauis consideran «una brecha ilegal». Abogan que no existía ni cuando entró en vigor el alto el fuego en 2991, ni en el acuerdo entre la Minurso (la misión de la ONU) y el Frente Polisario, en 1997 y Marruecos y la Minurso, el año siguiente.

2. ¿Cómo respondió Marruecos al bloqueo del paso de Guerguerat?

El 13 de noviembre una operación militar iraquí llevó a cabo el desalojo de los civiles saharauis. Al día siguiente, el Frente Polisario declaró la «guerra total» a Marruecos. Desde entonces el Frente Polisario emite sus partes de guerra. En el cuarto y quinto, de los días 16 y 17 de noviembre, dan cuenta de bombardeos a varias bases militares en Um Drega, Bagaria, Amgala, Rus Sebti.

«Las valientes unidades del Ejército de Liberación Popular Saharaui seguirán golpeando las fortalezas de los invasores a lo largo del muro de la humillación y la vergüenza», decía el comunicado del cuarto parte de guerra del Frente Polisario. También informan del alistamiento de jóvenes en el Ejército de Liberación Nacional.

3. ¿Quién declara la guerra?

El secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, anunció el sábado 14 de noviembre que Marruecos había violado el alto el fuego firmado en 1991 y decretó el estado de guerra en todo el territorio. Ghali envió una carta al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en la que denunciaba a Marruecos por incumplir los acuerdos y provocar el conflicto tras atacar a civiles.

La descripción de los hechos que hace la agencia oficial marroquí MAP dista mucho de esta visión de los saharauis: «La operación de las Fuerzas Armadas Reales permitió expulsar a las milicias del Polisario desde el punto de cruce entre Marruecos y Mauritania», señala esta fuente marroquí. Dan cuenta de que el Frente Polisario abrió fuego contra el Ejército marroquí, que «tomó represalias obligando a huir a los elementos de la banda separatista, sin que se registraran bajas».

4. ¿Ha hablado el rey de Marruecos?

Hasta este martes no se había escuchado al monarca marroquí. Mohamed VI ha interpelado al secretario general de la ONU también. El rey alauí se ha mostrado en una entrevista con Guterres que está «comprometido con el alto el fuego» pero no ha descartado una reacción severa a toda amenaza contra la seguridad de su pais y la tranquilidad de sus ciudadanos».

Mohamed VI no ha pronunciado la palabra «guerra» en su conversación con el secretario general de la ONU. Ha señalado que tras «el fracaso de todas las loables tentativas del secretario general, Marruecos asumió sus responsabilidades en el marco de su derecho más legítimo, máxime cuando no es la primera vez que las milicias del Polisario realizan acciones inaceptables».

5. ¿Qué actores están implicados en este conflicto?

«El Sáhara es un conflicto geopolítico en todo su esplendor. Tradicionalmente los actores implicados han sido Marruecos, España y Argelia. En segunda línea, Francia y Estados Unidos. Marruecos se lleva bien con Francia y Estados Unidos. Con Francia cada vez es más estrecha en terrorismo e inteligencia, y con Washington incluso ha ofrecido alternativas a las bases en España. Argelia apoya al Frente Polisario, pero ahora está inmersa en problemas internos», señala Amin Lejarza Essalhi, analista en geopolítica y seguridad.

A su vez, Amin Lejarza apunta a que Irán también se implicó haciendo llegar a través de Hizbulá y sus vínculos con la Gambia de Yahya Yammé ayuda militar al Frente Polisario. Marruecos es aliado de Israel, y de ahí el interés de Ira´n.

«Incluso China fue una carta a la que jugó el Polisario a través de Argelia, pero Marruecos supo moverse y desactivarlo. China no se mete en estos conflictos. A veces influye para que otros países se metan. Y luego aprovecha económicamente. Pero cuando China se interesó a través de Argelia. En ese momento Marruecos les ofreció una flota muy económica y la explotación de reservas de fosfatos en las aguas que se disputa con Canarias», añade el experto.

6. ¿Con qué aliados cuentan entonces los saharauis?

Los saharauis apenas tienen respaldos. Desde luego no cuentan con aliados que puedan contrarrestar la fuerza de Marruecos y la potencia de quienes le respaldan. Con el apoyo de Venezuela, Bolivia o Azerbaiyán poco pueden hacer frente a Marruecos y sus alianzas (desde EEUU a Israel o Francia). Argelia apoya a los saharauis pero en la actualidad, aunque su Constitución ahora permite las injerencias extranjeras del Ejército, ni siquiera tiene a su presidente en buenas condiciones de salud.

«La población se ve desamparada. El discurso es solo nosotros podemos defendernos. Lo hemos hecho de forma pacífica. Y no se mueve nada», añade Amin Lejarza.

7. ¿Cuál es la estrategia de los saharauis ahora?

Es una huida hacia adelante. A la desesperada. El contexto internacional no favorece que se preste atención a lo que sucede en el Sáhara. Con la pandemia en un momento crítico, es difícil que ningún actor relevante quiera implicarse en un conflicto enquistado en el que ponerse frente a Marruecos implica graves riesgos. «Llevamos avisando desde hace años que teníamos paciencia pero que la paciencia se podía agotar y ha tocado ahora», explicaba a la agencia Efe Abdulah Arabi, representante del Frente Polisario en España. Al Frente Polisario le interesa tensar la situación al máximo con la esperanza de que eso provoque cambios de posición.

8. ¿Y la de Marruecos?

Marruecos siempre juega a ganar tiempo para que se mantenga el statu quo. Mientras tanto, va repoblando ciudades saharauis y trata de demostrar que se impone ser pragmático. Es la política de hechos consumados. Intentará rebajar la tensión y demostrar que son delincuentes (por ello habla de banda separatista) que amenazan la seguridad de su país, en caso de que la situación vaya a más. Marruecos dice ofrecer autonomía pero es una autonomía descafeinada, en realidad una absorción del territorio, porque no está dispuesto a ceder competencias.

9. ¿Qué papel juega España?

España fue la potencia colonial desde la fundación de Villa Cisneros (actual Dajla) en 1884 hasta la Marcha Verde de 1975, cuando Marruecos aprovechó la agonía de Franco para invadir militarmente el territorio. El 14 de noviembre se firman los Acuerdos Tripartitos de Madrid por los que España entrega la administración del territorio a Marruecos y Mauritania. Miles de saharauis huyen y se asientan en campos de refugiados en Tinduf, Argelia.

En 1976 España se retira y los saharauis proclaman la República Árabe Saharaui Democrática. El 14 de noviembre de 1976, en el aniversario de los Acuerdos de Madrid, Felipe González visita los campamentos y promete que «el PSOE estaría con los saharauis hasta la victoria final».

Felipe González cuando llegó a presidente del gobierno no cumplió su palabra. Los diferentes gobiernos de España se han puesto de perfil con esta cuestión, y no se han atrevido siquiera a recomendar a Marruecos ofrecer una autonomía real a los saharauis. La ayuda se canaliza vía cooperación y con asociaciones de amigos del pueblo saharaui, presentes sobre todo en Andalucía.

10. ¿Hay unidad en el gobierno de Sánchez e Iglesias?

Como en otras cuestiones de política exterior, el vicepresidente segundo Pablo Iglesias tiene su propia agenda. En estos días, Pablo Iglesias ha recordado a Marruecos que se comprometió a la celebración de un referéndum, y que así lo determina una resolución de la ONU.

El Ministerio de Exteriores emitió el 13 de noviembre un comunicado en el que decía que «el gobierno de España apoya los esfuerzos del secretario general de Naciones unidas para garantizar el respeto al alto el fuego en el Sáhara Occidental acordado y supervisado por Minurso». Señala que «España ha realizado gestiones apelando a la responsabilidad y la contención». A su vez, insta a las partes «a retomar el proceso negociador y avanzar hacia una solución política justa y duradera». Se refiere a los parámetros establecidos por la resolución de la ONU sin mencionar el referéndum. Ofender a Marruecos puede costar a España muy caro hoy en día.