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Joe Biden gana las elecciones de EEUU y pone fin a la ‘era Trump’

Joe Biden gana las elecciones de EEUU y pone fin a la ‘era Trump’

A veces los sueños se cumplen cuando ya no se cuenta con ello. Así le ha sucedido a Joseph Robinette Biden Jr, que intentó por primera vez ser presidente de Estados Unidos hace 32 años. Después de un recuento de infarto, el candidato demócrata ha superado la barrera de los 270 votos electorales al ganar Pensilvania, según la proyección de la CNN. Donald Trump, fiel al trumpismo, se niega a aceptar la derrota. Es principio del fin de la era Trump. Será el gran reto de Joe Biden.

Biden ha saludado su victoria en su cuenta de Twitter con un mensaje y un video revelador y que nada tiene que ver con los mensajes del presidente saliente, Donald Trump. «América, es un honor que me hayáis elegido para liderar nuestro gran país. El trabajo que tenemos por delante será duro, pero os prometo algo: seré el presidente de todos los americanos, me hayáis votado o no. Mantendré la fe que habéis depositado en mi».

Biden y Trump son antitéticos. Trump, un agitador. Biden, un pacificador. Trump llegó a la Casa Blanca sin experiencia política. Biden ganó su escaño por Delaware en el Senado hace 48 años, en 1972, el mismo año en el que su vida personal dio un vuelco que casi le hizo tambalearse.

Perdió a su primera esposa, Neilie, de 30 años, y su bebé, Naomi, de 13 meses, en un accidente de tráfico. Cinco años más tarde se casaba con Jill, profesora de inglés, con quien tuvo una hija, Ashley.

El ex vicepresidente es el hombre oportuno para el momento actual»

david axelrod

Biden sabe cómo tejer consensos. «Es un gran unificador», ha dicho Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes. «El ex vicepresidente es el hombre oportuno para el momento actual», ha señalado David Axelrod, estratega de Barack Obama en la CNN.

Faltan apenas 14 días para que Joe Biden cumpla 78 años. Será el segundo presidente católico, después de John F. Kennedy, y el de más edad de la Historia. La campaña por la Presidencia ha enfrentado por primera vez a dos septuagenarios, que han librado una batalla desigual.

Trump ha lanzado diatribas constantes desde Twitter y ha arengado a sus seguidores en mítines llenos de gentes y sin respetar la distancia social, mientras Biden era todo prudencia, de lo que se ha burlado el presidente, el gran showman.

En la recta final el recuento de los votos anticipados y por correo se ha hecho eterno. El proceso electoral terminó el 3 de noviembre, pero el recuento no se ha terminado hasta tres días después.

Es una elección especial, marcada por la pandemia, que ha llevado a más de 100 millones de personas a votar por correo o de forma anticipada. En varios estados no se podía empezar a realizar el recuento hasta la jornada electoral, de ahí que se haya demorado tanto. Estados Unidos es el país más golpeado por la propagación del coronavirus: más de 9,6 millones de votos y más de 235.000 muertos, según la Universidad Johns Hopkins.

Quienes más animaron a votar de esta forma, por precaución para evitar aglomeraciones, fueron los demócratas y de ahí que hay una mayor proporción de papeletas favorables a Biden y Harris en las emitidas de esta manera. El voto por correo es legal en Estados Unidos desde su guerra civil. Era una manera de no excluir de este derecho ciudadano a los soldados en el frente.

Movilización histórica

La participación ha sido histórica: unos 240 millones de personas han tomado parte en estas elecciones marcadas por la polarización. Joe Biden ha logrado más votos populares que ningún otro candidato en la Historia: más de 74 millones de estadounidenses le ha elegido en las urnas, un 50,5% de los votos.

El presidente, Donald Trump, también ha logrado un apoyo memorable: seis millones de votos más que hace cuatro años, cuando ganó, pero se quedó a tres millones de Hillary Clinton en voto popular. Más de 68 millones de estadounidenses preferían «cuatro años más» de Donald Trump.

Habrá de tenerlo en cuenta su sucesor. Hereda un país dividido y con una aceptación preocupante de la violencia. En las noches pasadas se han dado protestas de partidarios de Trump, que pedían el fin del conteo, y de seguidores demócratas que clamaban a favor de que se contase hasta el último voto. Hubo disturbios pero de momento contenidos.

Donald Trump dio el martes por la noche un paso insólito en un presidente. Antes de acabar el recuento, compareció ante la prensa para denunciar a sus rivales, los demócratas, de cometer fraude, sin presentar ni una prueba que acreditase sus diatribas. Pidió que se parase el recuento y amenazó con acudir al Supremo, que considera que le favorecerá porque tres de sus jueces han sido designadas en su mandato.

Trump no asume la derrota

Sus declaraciones, aunque no sorprendieron, sí preocuparon, debido que el presidente estaba alentando a sus seguidores a rebelarse contra unos resultados de los que nadie tiene pruebas de que sean «un fraude«. De hecho, antes de las votaciones hizo campaña denunciando las «trampas» del voto por correo.

Su beligerancia, tal que Twitter censura una y otra vez lo que intenta difundir en la que era su red social favorita, ya anticipaba que no aceptaría la derrota con el conocido como concession speech. Si no lo hace, no varía el curso de Joe Biden, que empezará a preparar la transición.

Trump se resiste a ser el quinto presidente que no renueva mandato desde principios del siglo XX. El último fue George H. W. Bush, que fue desbancado por el demócrata Bill Clinton en 1992. Tampoco pudieron mantenerse en la Casa Blanca por un segundo mandato Herbert Hoover, en 1932; Gerald Ford, en 1976, Jimmy Carter, en 1980.

Si la batalla legal que pretende emprender Donald Trump no llega a buen puerto, Joe Biden asumiría como 46º presidente de Estados Unidos el 20 de enero de 2021.

En todo caso, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Mitch McConnell, ha asegurado: «Tendremos una transición fluida y sin problemas el 20 de enero». McConnell quitó importancia al hecho de que en la noche electoral Trump se atribuyera la victoria, pero aclaró que no respaldaba las acusaciones de fraude.

En el Senado hay que esperar para ver si los republicanos mantienen la mayoría o bien hay un empate. En Georgia habrá una segunda vuelta por dos puestos del Senado en enero.

De Pensilvania a la Casa Blanca

Joe Biden nació en Scranton, Pensilvania, en una familia de clase media. Es el estado que ha visitado una y otra vez esta campaña con el objeto de conquistar sus 20 votos electorales. Fue donde terminó su campaña. «De aquí a la Casa Blanca. Firmado Joe Biden», dejó inscrito el 3-N en el salón de la casa en la que vivió hasta los 11 años. Y su profecía va a cumplirse: Joe Biden y a la senadora Kamala Harris están ya en el umbral de la Casa Blanca.

Con 56 años recién cumplidos, Kamala Harris es el complemento perfecto de quien será el presidente de más edad en el cargo. Biden no completaría dos mandatos, de modo que Kamala Harris se situará en buena posición para convertirse en la primera mujer presidenta.

Es la primera mujer que es vicepresidenta de EEUU. De origen asiático por parte de madre y jamaicano por parte de padre, también es un símbolo de integración de minorías. Fue fiscal general de California, de donde procede y era senadora cuando fue elegida por Joe Biden como su compañera de fórmula electoral.

La era Trump

Hace cuatro años Donald Trump dio la gran sorpresa. Contra pronóstico ganó las elecciones frente a una veterana como Hillary Clinton, ex secretaria de Estado y ex primera dama. Perdió el voto popular pero ganó, gracias a 77.000 papeletas a su favor, en votos electorales.

En 2016 fueron decisivos tres estados del llamado rust belt o cinturón del óxido (Michigan, Wisconsin y Pensilvania). En esta ocasión Michigan y Wisconsin se decantaron el día después de las elecciones por Biden.

Los otros estados disputados a última hora han sido Pensilvania, Georgia, Nevada, Arizona y Carolina del Norte. Arizona se atribuyó en la Fox a Biden cuando el recuento apenas llegaba al 70%, y de ahí que muchos medios lleven días atribuyendo 264 votos electorales a Biden, pero ha estado días en 253.

A gran distancia, Trump se quedó anclado en los 214 votos electorales. Mientras, ha pataleado por Twitter y volvió a comparecer el jueves para arremeter contra los demócratas, a quienes acusó de corrupción. Llegó a decir que había «votos legales» y «votos ilegales». Poco antes, Joe Biden hablaba de que «el voto es sagrado».

Trump ha sido Trump hasta el final. Y seguirá presentándose como víctima de los medios, de las grandes tecnológicas, de Wall Street, todo el tiempo que pueda. Los republicanos, y sus medios afines como la Fox, han comenzado a desmarcarse lentamente.

Pero el trumpismo sobrevivirá a Trump, sobre todo porque hay muchos ciudadanos que se sienten olvidados y encontraban en el presidente a alguien que gritaba lo que ellos sentían y lo hacía desde la Casa Blanca.

Trump confiaba en los buenos resultados de la economía para ganar un segundo mandato. Y es cierto que una mayoría de estadounidenses, un 56%, cree que vive mejor que hace cuatro años pese a la pandemia. Esos estadounidenses no pueden ser olvidados por la nueva Administración.

«Si te derriban, levántate»

Joe Biden, que ya intentó otras dos veces ser presidente, prometió a su hijo Beau, que era fiscal general de Delaware, muy amigo de Kamala Harris, que fue fiscal general de California, que volvería a intentarlo. Lo pensó en el segundo mandato de Obama, pero la enfermedad de Beau le llevó a concentrarse en su hijo.

Sintió que su vida terminaba justo cuando estaba en lo más alto, con 30 años, pero se había criado escuchando a sus padres decirle: «Si te derriban, levántate, levántate».

Su hijo, que ya sabía que su enfermedad era mortal, le dijo: «Papá, sé que me amas más que nadie en el mundo. Pero prométeme que estarás bien. Yo estaré bien, papá». Esas palabras guían a Joe Biden, a quien le duele la grieta americana, ese odio que separa a colegas, amigos, hermanos.

Quienes le conocen aseguran que, si alguien puede curar las heridas de América, ése es Joe Biden.