Select Page

La cultura política de México

La cultura política de México


Dr. Fausto Morfín Herrera
Filosofía

PRIMERA PARTE

Para hablar de este tema, voy a recurrir a las enseñanzas de González Casanova, (1981).

LA HERENCIA RECOBRADA
México es un país en el que la cultura nacional, ligada a la lógica del poder y el Estado característica de sus clases gobernantes, alcanza a amplias capas de la población. La integración de aquellas clases, por núcleos sociales que vienen de los sectores medios urbanos y rurales, y de las organizaciones obreras, ha forjado una cultura política que articula las viejas formas de la cultura oligárquica con otras de tipo popular, obrero y campesino, fenómeno que obedece a una historia en que la lucha de las masas por el poder, en medio de las más intrincadas y engañosas mediaciones, ha logrado importantes victorias contra la vieja oligarquía latifundista de origen colonial y contra sus asociados metropolitanos.
La adopción de la cultura del poder característica de la vieja oligarquía se mezcla a una política de masas para dirigir y controlar justamente a las masas movilizadas y para construir el Estado en su doble característica de Estado de coalición y Estado de clase. La fusión de esa cultura de origen oligárquico con la cultura de masas, permite a la clase política orientar la lucha nacional por la defensa territorial frente al imperialismo, tanto como organizar el trabajo y la producción para el desarrollo de las fuerzas productivas y la acumulación de capital.
La integración del Estado que surge de la Revolución de 1910-17 por una coalición popular en la que los jefes y caudillos que dirigían a las huestes campesinas tuvieron la necesidad de negociar e incorporar a los líderes y organizaciones de la clase obrera organizada, no sólo dotó a la clase política con dirigentes de origen rural y campesino, sino también de origen sindical y obrero que recogieron a la vez la cultura oligárquica de las clases superiores y la de los elementos del pueblo que representaban. Forjaron así una correa de transmisión cultural particularmente rica en el manejo de las prácticas y símbolos de la represión y la concesión, de la negociación y el convenio. De ese modo surgió a la vez una política paternalista y popular y otra de negociaciones y contrataciones.
En todos esos casos prevaleció la lógica del poder y por tanto su lenguaje. Una y otro sirvieron al proceso de difusión y aculturación de las distintas clases en que lo oligárquico se hizo popular (campesino, obrero) y viceversa, así como a un tipo de comunicación en que, tras las formas, todos buscaron la expresión del poder y la lógica real del mensaje. Advino pues con la política de masas, una cultura de masas, y ambas se hicieron nacionales, se difundieron en el conjunto del territorio, especialmente en las regiones donde las movilizaciones fueron más amplias y solidarias.
Las masas aprendieron a hablarle a los líderes (no sólo los líderes a las masas), aprendieron a usar el lenguaje del poder y, con los actos de fuerza, aprendieron también el de la negociación y el del diálogo. La difusión de esa cultura tuvo sin duda limitaciones -particularmente agudas en las llamadas poblaciones marginadas, sobre todo en las indígenas- pero hoy su vigencia no sólo atraviesa el conjunto del territorio nacional sino las propias mallas del Estado. En más de un aspecto se trata de una cultura característica hasta de los movimientos de oposición al gobierno y al Estado, abarca a los propios grupos opositores liberal-conservadores y a los que se reclaman del proletariado revolucionario. La preponderancia de esa cultura de la represión-negociación-concesión tiende en todo caso a frenar otras manifestaciones, las reencauza, las recupera o las anula.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz


Post Views:
3



fuente

About The Author

Tweets Recientes