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Las fobias hacia las personas LGBTQ+ en los establecimientos comerciales

Las fobias hacia las personas LGBTQ+ en los establecimientos comerciales



Hace unos días se presentó un reprobable acontecimiento transfóbico en un establecimiento comercial de nuestra vecina ciudad de Celaya. Personal de seguridad de un centro nocturno decidió negarle al acceso a una mujer transgénero bajo el argumento de que existe la política de no dejar pasar a “hombres vestidos de mujer”. Tras una larga espera, conversaciones con el gerente del lugar y la corroboración de que la identificación oficial de esta persona la acreditaba como mujer, le permitieron el paso y le ofrecieron una bebida de cortesía como disculpa.


No es la primera ni la última vez que acontecimientos semejantes suceden en Celaya, en León, o en cualquier otra ciudad de nuestro Estado. La transfobia, lesbofobia, homofobia y bifobia son desafortunadamente cotidianas en Guanajuato, así como la pasividad de las autoridades a quienes les compete sancionar cualquier acto discriminatorio, pero no lo hacen. No obstante, nuestra entrega del día de hoy pretende invitar a hacer una reflexión más profunda que la sabida arbitrariedad de las autoridades guanajuatenses, cuando de actos cometidos hacia las personas LGBTQ+ se trata.

Este domingo queremos fijar la atención en la política claramente no escrita de negarle al acceso a las personas LGBTQ+ a establecimientos comerciales, haciendo especial énfasis en las personas transgénero. Empecemos por preguntarnos, ¿por qué un establecimiento comercial tendría como política negarle el acceso a un particular grupo de personas? Nuestra respuesta inicial podría ofrecer un par de explicaciones. Primero, es posible que la persona dueña del comercio y/o sus empleadas sean abiertamente discriminatorias. Ante ello procederían una serie de acciones legales que, de ser atendidas, podrían eventualmente generar una sanción al establecimiento.

La segunda explicación es un tanto más preocupante. ¿Qué pasa si la política en cuestión obedece a la expectativa de que la persona promedio guanajuatense es discriminatoria? Esto es, “la política existe porque la clientela la pide”. ¿Será que nuestra sociedad se mantiene aferrada a la exclusión de quienes consideramos diferentes? Sobre cuál de las dos hipótesis es la correcta, o si es una combinación de las dos, usted tiene la mejor respuesta.

Si usted forma parte del empresariado que se opone a la discriminación como marca de Guanajuato, hágalo visible. Promocione a su empresa o comercio como un lugar libre de discriminación e invite a sus colegas a la reflexión. Si participa en cámaras de comercio, haga lo propio. De igual forma, si usted forma parte del colectivo que considera que las políticas discriminatorias son inaceptables, le invitamos a llevar su posicionamiento a la acción. ¿Cómo? Elija comercios que no discriminen a ninguna persona por sus identidades y en caso de presenciar algún acto discriminatorio, denúncielo y deje de consumir en ese establecimiento. Conviértase en una clienta que pide la igualdad de trato y la no discriminación como política de los lugares en donde decide gastar su dinero.

El cambio de la sociedad guanajuatense no depende del todo del gobierno. SI bien es cierto es que su parte no hemos visto voluntad de cambiar, hagamos ver que la ciudadanía somos la excepción.

Por cierto, le recordamos que accediendo a www.amicusdh.org/visible, puede denunciar cualquier acto de discriminación en establecimientos comerciales. Haz tu parte, #hazlovisible





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