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Qué se juega España en el post Brexit

Nadie sale ganando con el Brexit. Es la primera lección que hemos aprendido los Veintisiete y muchos en el Reino Unido. Es una lose lose situation. Para el Reino Unido y para toda la Unión Europea. En cualquiera de los escenarios, según un informe reciente del Banco de España, la economía del Reino Unido perderá entre un 1,5% y un 3% del PIB en el horizonte de 2022. La caída en la UE será del 0,4%.

España, como país receptor de turistas británicos, exportador de fruta y vehículos, con pesqueros en aguas británicas, y con una empresa como IAG de capital británico y español resulta afectada por este nuevo escenario. A ello se suma Gibraltar, cuya soberanía se disputan el Reino Unido y España, donde se votó mayoritariamente a favor de seguir en la Unión Europea. España se juega mucho en estas intensas negociaciones que viven otro fin de semana decisivo.

El Parlamento Europeo ha anunciado que tiene que haber un acuerdo antes del domingo 20 a medianoche para que pueda entrar en vigor el primer día de 2021. Los europarlamentarios han de votarlo, así como los británicos. Si no hay acuerdo el 1 de enero de 2021, se prevé un gran caos en las fronteras. Ya se están dando estas aglomeraciones en los accesos al Reino Unido, como los vividos este viernes en Folkestone, con retenciones de 30 kilómetros.

Aquel 23 de junio de 2016 ha marcado un antes y un después en el Reino Unido y en la Unión Europea. Aún seguimos lidiando con el entramado que se originó: tras ejecutarse el Brexit el 1 de febrero de 2020 ahora se intenta negociar un acuerdo sobre el que tejer la relación entre la UE y el Reino Unido.

Quedan por resolver cuestiones cruciales como la pesca, es decir, el acceso a los caladeros británicos y la competencia leal (level playing field). La UE trata de que el Reino Unido se acople a la regulación comunitaria si quiere acceder al mercado comunitario y el Reino Unido tira de la cuerda en nombre de la defensa de su soberanía.

Como dijo en una entrevista en Sky News, la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, un acuerdo comercial, incluso este tan peculiar, se negocia entre partes soberanas que establecen lazos, y por tanto crean una interdependencia, que no pone en cuestión su soberanía. Pero el Brexit se vendió a los británicos como si se tratara de una lucha de una colonia contra su metrópoli (la UE). En realidad, era un intento camuflado por hechos falsos de recuperar un pasado glorioso.

«La hora de la verdad» ¿De verdad?

El negociador europeo de la UE, el francés Michel Barnier, ha dicho este viernes ante el Parlamento Europeo que queda poco tiempo «si queremos que el acuerdo entre el Reino Unido y la UE entre en vigor el 1 de enero». Barnier ha añadido: «Es la hora de la verdad». ¿De verdad?

Los equipos negociadores han vuelto a sentarse para intentar acabar con los últimos escollos. Según Barnier, la cooperación tiene que ser equitativa. «Ha de basarse en igualdad de condiciones, en una competencia justa. Hay exigencias que cumplir en materia medioambiental y social. Si el Reino Unido no cumpliera con estas normas, solo podrá acceder a nuestro mercado con aranceles y cuotas».

A la llamada competencia leal, a la que se refería Barnier, hay que sumar el escollo de la pesca. «Aceptamos y respetamos que el Reino Unido quiera recuperar su soberanía en materia de pesca y controlar el acceso a sus aguas. Pero si quiere, tras una transición, cortar el acceso a los pescadores europeos, la UE puede contestar con un ajuste de su mercado».

«En primer lugar, lo que hay en juego es muy importante para España y para la Unión Europea. Llevamos siglos pescando en aguas del Reino Unido y ellos en las nuestras. Hay 119 stocks compartidos que requieren una gestión conjunta y sería un desastre que no fuera así. Echaría al traste todo lo que se ha hecho hasta ahora para que estos stocks estén en rendimiento máximo sostenible», afirma Javier Garat, secretario general de la Confederación Española de Pesca (CEPESCA).

Los datos son relevantes: 640.000 toneladas pesca la flota europea en costas británicas que alcanzan un precio de 650 millones de euros al año en primera venta. Son unos 3.000 barcos de la UE. en el caso de España se trata de 88 barcos y 2.150 tripulantes.

«Si no hay acuerdo, o el acuerdo no contempla sus intereses, muchos tendrán que abandonar su actividad. Queremos lo más parecido a mantener el statu quo, es decir, el acceso recíproco a las aguas y al mercado». añade Garat.

Los británicos exportan el 70% de su producción a la UE. Si se cierran en banda, esas exportaciones se verán gravadas con aranceles y perderán cuotas de mercado.

Puede pasar cualquier cosa. Nos gustaría que imperara el sentido común y hubiera seguridad jurídica… Queremos un acuerdo a 25 años»

javier garat, cepesca

Javier Garat es realista.»Puede pasar cualquier cosa. Nos gustaría que imperara el sentido común y ambas partes lleguen a un acuerdo que genere paz y seguridad jurídica. Queremos un acuerdo a 25 años, mientras que los británicos abogan por renegociarlo cada año, lo que generaría mucha incertidumbre».

En el peor escenario en España estarían en juego 88 barcos con sus 2.150 tripulantes. En empleos indirectos suponen unos 11.000 empleos. Pescan en caladeros británicos unas 9.000 toneladas. Hay que añadir 55 barcos con capital español.

«El temor a ser moneda de cambio está ahí, pero por ser justo hasta ahora los negociadores se han mantenido firmes y han defendido el sector pesquero europeo, que afecta a ocho países (Alemania, Bélgica, Países Bajos, Irlanda, Dinamarca, Suecia, Francia y España)», añade Garat.

España no será la más afectada si no se supera el escollo pesquero. Más del 50% de las capturas de Bélgica o Suecia proceden de aguas británicas. Dinamarca captura allí unas 240.000 toneladas y Francia más de 100.000.

Coches, naranjas y turistas

El Banco de España advirtió en un boletín económico de principios de diciembre que España está más expuesta que Alemania, Francia o Italia a los efectos del Brexit, haya o no acuerdo sobre la relación entre el Reino Unido y la UE. Los tres sectores que se verán más afectados son: el turismo, el automóvil y el sector agroalimentario, junto al financiero.

A ello hay que sumar la situación de Iberia, ya que para operar tramos europeos el control y el capital de la empresa dedicada al transporte aéreo ha de ser europea, y no es el caso de IAG, matriz de Iberia, cuando acabe el actual periodo de transición. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, asegura que el asunto de Iberia está resuelto pero no explica cómo.

La exposición comercial de España al Reino Unido es significativa. Las exportaciones de bienes y servicios aumentaron el 9,6% en 2019. En PIB, el 3,4%»

banco de españa

Según el informe del Banco de España, «la exposición comercial de España al Reino Unido es significativa. Las exportaciones de bienes y servicios dirigidos al Reino Unido aumentaron al 9,6% en 2019. En términos del PIB supone el 3,4% en 2019».

Destaca el peso de las exportaciones turísticas españolas, que suponen cerca del 1,2% del PIB. En el sector turístico, en 2019 el Reino Unido fue el primer mercado emisor. Supuso el 21% de las entradas totales de turistas y un 19% del gasto de los turistas no residentes.

Los turistas británicos, cuando se supere la crisis del covid, necesitarán visado, aunque se obtenga de forma automático. Podrán quedarse en España un máximo de tres meses, precisarán un seguro de viaje ya que no podrán beneficiarse de la tarjeta sanitaria europea y, si se trasladan con automóvil, necesitarán un seguro reconocido en la UE, es decir, con una multinacional con franquicias en la UE. Y dejarán de disfrutar del roaming (pagar lo mismo que en su país de origen por el uso del móvil).

De acuerdo con el estudio del Banco de España, el impacto varía a escala regional y sectorial. En el mercado de bienes, Murcia, la Comunidad Valenciana, Galicia y Aragón son las zonas más vulnerables, si no hay acuerdo y se implantan aranceles bilaterales según las normas de la Organización Mundial del Comercio (cerca del 7% en términos agregados).

El sector automovilístico se verá afectado en caso de que se impongan aranceles. Cada año se exportan al Reino Unido unos 350.000 coches. Son unos 4.600 millones de euros. El arancel para turismo sería del 10% en el caso de los turismos y hasta un 22% para vehículos industriales y comerciales. Es decir, los automóviles de factura española serían un 10% más caros en Reino Unido como mínimo.

Si bien no habrá aranceles en caso de que haya acuerdo, sí que el proceso de entrega será más lento porque se podrá vigilar en frontera. Y esto puede afectar a otras exportaciones aún más como los productores perecederos. Reino Unido es el tercer mercado exportados de frutas y verduras en la UE: millón y medio de toneladas, unos 1.800 millones de euros.

Gibraltar, ¿hacia la soberanía compartida?

España logró que poder de veto sobre lo que concierne a Gibraltar en el Acuerdo de Retirada. Fue un gran éxito para la diplomacia española. Pero Gibraltar, territorio británico, quedaría fuera de la Unión Europea el 1 de enero si no hay acuerdo final.

En una entrevista reciente con El Independiente, la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, lo dejaba claro: «Si no hay acuerdo, la frontera externa de la Unión Europea es la frontera con la verja de Gibraltar. Esa es la frontera externa de la Unión Europea, porque el Reino Unido sale de la Unión Europea el 1 de enero del 2021. Y por lo tanto, eso se convierte en la frontera externa de la Unión Europea. Y todos sabemos lo que es una frontera. Entonces, si el 1 de enero no hay un acuerdo, ahí habrá una frontera».

Confiaba la ministra, sin embargo, en que haya acuerdo y esta situación se evite. Añadía a su vez que ni el Reino Unido parecía dispuesto a renunciar a la soberanía y España tampoco.

Gibraltar intentará llegar a un acuedo con España y estar con un pie dentro y otro fuera de la UE… Gibraltar ha de darse cuenta de que no es lo mismo estar dentro que fuera del club»

miguel otero, real instituto elcano

«Gibraltar intentará llegar a un acuerdo con España y estar con un pie dentro y otro fuera de la UE. España tendrá que ver qué le conviene. Mi sensación es que habrá que cooperar pero Gibraltar ha de darse cuenta de que no es lo mismo estar dentro que fuera del club», señala Miguel Otero, investigador del Real Instituto Elcano.

Como señala Ignacio Torreblanca, director del ECFR, «no había plan B para Gibraltar. Habría una frontera dura. Pero a Gibraltar y a España esto no les interesa y mirarán para otro lado».

El post Brexit podría ser esa ventana de oportunidad para que se imponga la realidad de la soberanía compartida en Gibraltar. Es la tesis que sostiene Ignacio Molina, investigado de Elcano, que en un artículo titulado Gibraltar: una posible solución de soberanía difuminada y funciones compartidas, pone varios ejemplos en la UE: desde dos enclaves en Suiza, como la alemana Büsingen y la italiana Campione d’Italia, las islas británicas de Man, Jersey y Guernesey, o el caso de Andorra, como soluciones imaginativas.

En todo caso, los peores efectos se notarán a largo plazo. Habrá que ver qué pasa con las inversiones en el Reino Unido. Si sigue siendo un lugar atractivo para los inversores, o demasiado incierto tras el giro del Brexit. O si la UE pierde peso geopolítico al despedirse del Reino Unido, potencia nuclear con asiento en el Consejo de Seguridad.

Lo que es cierto es que los ciudadanos británicos ahora sí que sabrán qué quería decir eso de Brexit es Brexit.