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Quo vadis, Partido Republicano? – El Independiente

El elefante en la habitación se llama Donald Trump. El presidente saliente que no quiere dejar la Casa Blanca ha transformado el Partido Republicano, formación que se identifica con un elefante desde que así lo dibujó el ilustrador Thomas Nast a finales del siglo XIX. ¿Qué futuro le espera al Partido Republicano con Joe Biden en la Presidencia? ¿Hacia dónde se dirige?

En primer lugar, la victoria de Joe Biden no implica un fracaso de Donald Trump, que ha conseguido 10 millones de votos más que hace cuatro años. Es cierto que el candidato demócrata ha logrado más apoyos que ningún otro candidato a la Presidencia: seis millones más que Donald Trump; es decir, 77,9 millones de votos.

En votos electorales se han revertido los resultados de hace cuatro años: los demócratas han obtenido 306 y los republicanos, 232. El sábado supimos que Biden ganaba Pensilvania y así superaba los 270 votos electorales necesarios para llegar a la Casa Blanca. Este viernes se ha sabido que Biden también conseguía Arizona, un bastión republicano, Georgia y Nevada. Trump se queda con Carolina del Norte.

Donald Trump ha demostrado que su victoria en 2016 no fue una anécdota. Ha ampliado la base del electorado republicano, entre los latinos de Florida, por ejemplo, a la vez que ha fortalecido su dominio entre los blancos, sobre todo, los que se consideran marginados por el establishment, aquellos que ven a Donald Trump como lo que es: un outsider.

Donald Trump ha sido un activo muy importante para el Partido Republicano: lo ha hecho crecer en unos 10 millones de votos»

guillem pursals

«Donald Trump ha sido un activo muy importante para el Partido Republicano, fundamentalmente porque lo ha hecho crecer en 10 millones de votos aproximadamente. Además, ha hecho llegar el populismo de masas a Estados Unidos. El llamado trumpismo no es nada más que una retórica conservadora apelando al espíritu fundacional, a los valores americanos y al patriotismo contra el llamado establishment, o la alta jerarquía de las instituciones federales y mediáticas de Washington DC», explica Guillem Pursals, politólogo y Máster en Seguridad.

«Mediante esta retórica ha conseguido que el votante latino se movilizase a su favor en Florida, y penetrase, aunque no ganara, en zonas del sur de Texas y Nuevo México. Personas de clases altas, medias y bajas votan por el
Partido Republicano, ciudadanos con y sin estudios, lo votan. Y la mejor baza que tenía el Partido Demócrata, Joe Biden, ha quedado a seis millones de votos de Trump», añade Guillem Pursals.

Atrincherado en la Casa Blanca

Donald Trump se ha atrincherado en la Casa Blanca, y de momento no ha aceptado su derrota. Al contrario, sigue confiando en que las denuncias de fraude lleguen a buen puerto. Lo hace de cara a la galería, aunque empieza a emitir señales de que sabe realmente que tendrá que dejar el poder. En la rueda de prensa sobre la vacuna de Pfizer y BioNTech este viernes por la noche, ha tenido un lapsus y ha dicho que no sabe qué Administración estará a cargo cuando se distribuya la vacuna.

Entre los republicanos hay quienes le han lanzado mensajes para que reconozca la victoria de Joe Biden. Entre los primeros que lo hicieron está el ex presidente George W. Bush, que llamó por teléfono al candidato demócrata el domingo. También el senador Mitt Romney, que fue candidato a la Presidencia contra Barack Obama en 2008, le pidió a Trump que cejara en su empeño.

En un artículo en The Wall Street Journal, Karl Rove, estratega de George W. Bush y un referente en el Partido Republicano, dice: «Cerrar esta elección será un paso difícil pero necesario para restaurar algo de unidad y equilibrio político… Una vez que terminen sus días en la Corte, el presidente debe hacer su parte para unir al país liderando una transición pacífica y abandonando las quejas».

De momento, la transición que pretenden impulsar Joe Biden y Kamala Harris está chocando con quienes aún hacen de guardia de corps de Donald Trump. Entre ellos, el secretario de Estado, Mike Pompeo, que habla de una transición tranquila hacia un segundo mandato de Trump. O bien el líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, que ha dicho que considera legítimo que Trump dude de los resultados y pida garantías legales. No ha reconocido a Biden como ganador todavía.

Si el Partido Republicano quisiera moderar el tono, se arriesgaría a dejar de movilizar a esos votantes que ven en Trump a su líder anti-establishment»

xavier peytibi

«El trumpismo seguro que sobrevive a Trump, sea con su figura o buscando a otra. Quede como quede el partido republicano post-Trump, es innegable que, en primer lugar, no querrán perder los 70 millones de personas movilizadas estas elecciones, y mucho menos al votante más fiel. En segundo lugar, ese votante trumpista es un votante indignado, que se siente víctima de las élites, y es un discurso que Trump no ha dejado de alimentar ya desde su campaña electoral, y que ha aumentado en su legislatura. En este sentido, si el Partido Republicano quisiera moderar o centrar el tono (lo que no es en absoluto seguro), se arriesgaría a dejar de movilizar a esa tipología de votantes que ven en Trump ese golpe en la mesa para decirle a las élites que estaban -están- enfadados», afirma Xavier Peytibi, consultor en Ideograma y coautor, con Sergio Pérez-Diáñez, de Cómo comunica la alt-right: de la rana Pepe al virus chino.

En estas elecciones también se renovaba la Cámara de Representantes y una tercera parte del Senado. En las elecciones de mitad de mandato, en 2018, los demócratas lograron avances importantes en la Cámara de Representantes, pero en 2020 han perdido 13 escaños y su distancia con los republicanos es la menor en décadas.

En el Senado los republicanos ya cuentan con 50 escaños. El 5 de enero se disputan en Georgia las elecciones de sus dos senadores en una inusual segunda vuelta. Si ganan los dos los demócratas, habría empate, y la vicepresidenta tendría voto de calidad. Sin embargo, ya hay senadores demócratas como Joe Manchin, de Virginia Occidental, que se oponen a cualquier táctica para bloquear a los republicanos.

En conclusión, el presidente será demócrata pero estará forzado a buscar el consenso y los republicanos, encabezados por el senador Mitch McConnell, no se lo pondrán fácil porque aspiran a recuperar la Casa Blanca y ampliar su distancia en el Senado y recuperar la Cámara de Representantes.

«Cuando Gerald Ford perdió contra Jimmy Carter en cuatro años los republicanos (GOP, por sus siglas en inglés) pasaron de 240 votos electorales a 489 en 1980. ¿Por qué? porque jugó la carta de aquellas cosas que se quedaron or hacer o no salieron bien con la Administración Carter. La misma carta que jugó Trump en 2016. No se trata de una ideología, sino de que si quieres una alternativa a cómo se hacen las cosas, votas y pruebas la alternativa. Si el Partido Republicano quiere convertirse en hegemónico de nuevo jugará esa carta. De ahí la insistencia de Marco Rubio en apelar al votante de las minorías y a la clase obrera», señala el politólogo Guillem Pursals.

Donald Trump descubrió una mina al darse cuenta del enfado de esos votantes víctima de la globalización. Esos votantes siguen estando ahí, y no se sienten defraudados por el magnate neoyorquino. Si el coronavirus no hubiera arrasado con todo, la economía habría amarrado a Donald Trump a la Casa Blanca. Los datos hasta la primavera eran muy buenos: la mayoría de los estadounidenses pensaban que vivían mejor que hace cuatro años. Y eso, como remarcó Ronald Reagan, es lo que piensan los votantes cuando van a las urnas.

No existe el Partido Republicano. Murió en 2016, cuando no consiguen que gane ninguno de sus candidatos y arrasa Trump en primarias»

ana polo alonso

Sin embargo, llegó el coronavirus y cambiaron las coordenadas. La gestión de la crisis ha sido caótica y Donald Trump se ha ofuscado. Ha negado la evidencia eso ha acabado dañándole. La movilización ha sido masiva, tanto en su contra como en su favor, porque esta elección presidencial ha sido un plebiscito sobre Trump.

«No existe el Partido Republicano. Murió en 2016, cuando no consiguen que gane ninguno de los candidatos tradicionales y arrasa Trump, un outsider. Fue la victoria de Trump, pero aunque Trump se vaya, el trumpismo se queda. ha cambiado la faz de la políticas estadounidenses», dice Ana Polo Alonso, consultor en políticas públicas y fundadora de Courbett Magazine.

¿Qué hará Donald Trump?

Nadie sabe cómo saldrá de la Casa Blanca, pero se supone que finalmente cederá. Lo que se da por hecho ya es que no irá a la toma de posesión, el 20 de enero de 2021. Después de estar en la cima, ¿qué hará Donald Trump?

Hay quienes apuestan por que se presentará a las próximas elecciones, en 2024, pero quedan cuatro años, y Donald Trump ya tiene 74 años. Según Axios, en su entorno creen que es la idea que maneja para vengarse por lo que considera una elección «robada». Su yerno, Jared Kushner, es de los que intenta que salga de la Casa Blanca, mientras que sus hijos Don Jr. y Eric, le apoyan en sus demandas legales.

«Es una figura impredecible, y en parte eso le ayudó en al campaña porque parecía ser más antisistema, incluso siendo el presidente de EEUU. Recordemos que ha cambiado de afiliación política unas cinco veces, inlcuso fue demócrata entre 2001 y 2009. En 2011 se hizo independiente y en 2012 volvió a ser republicano», recuerda Pursals.

Es posible que Trump vuelva a sus orígenes, es decir, a la televisión. Ya en 2016 se especuló con su idea de crear un conglomerado mediático, a la derecha de Fox News, que ahora considera que le ha fallado. La Fox reconoció la victoria de Biden en Arizona cuando apenas llevaban el 70% del recuento. Trump llamó al dueño de Fox News, el magnate australiano Rupert Murdoch, para quejarse por el tratamiento que estaba recibiendo.

Según Ana Polo Alonso, «ese votante resentido y frustrado sigue ahí y sigue pensando que necesita una figura que vaya en contra de los poderosos y los defienda. Están esperando a que llegue. O que Trump se vuelva a presentar. O quizá sea Ivanka Trump, que tiene buena imagen y un gran instinto para los negocios».

En todo caso, habrá que esperar hasta la toma de posesión de Joe Biden para tener las primeras pistas. «Hasta el 20 de enero de 2021 no veremos aún demasiadas pistas sobre cuál puede ser la influencia de Trump en el partido, pese a que es obvio que muchos senadores y congresistas, pensando más en su propio futuro, van a hacer bandera trumpista«, dice Peytibi.

Si algo sabemos de Trump, es que siempre sorprende, y siempre es fiel a sí mismo. Irrepetible.