La implementación del modelo educativo de la Nueva Escuela Mexicana ha arrojado resultados alarmantes en la prueba PISA 2025. México obtuvo el puesto 64 entre los 91 países evaluados por la OCDE, situándose significativamente por debajo del promedio internacional en las áreas de matemáticas y lectura. Este desempeño confirma un retroceso en las competencias fundamentales del alumnado nacional tras la entrada en vigor del nuevo plan de estudios.
Los datos revelan que la calidad educativa en México no ha logrado consolidar los estándares necesarios para competir a nivel global. El rezago acumulado se traduce en una incapacidad de los estudiantes para aplicar conocimientos básicos en situaciones de la vida cotidiana, lo que cuestiona la eficacia de las estrategias pedagógicas implementadas por la actual administración federal durante este periodo.
Especialistas y organismos internacionales han alertado que estos resultados ponen en riesgo la movilidad social y la preparación técnica del país para los próximos años. Ante este escenario, la Secretaría de Educación Pública enfrenta la presión de replantear los métodos de enseñanza, toda vez que el modelo actual ha fracasado en cerrar la brecha de aprendizaje frente al resto de las naciones miembros de la OCDE.











